El estadillo de la guerra civil española contribuyó a agudizar la tensión y la inestabilidad existentes en el contexto europeo, dominado por la confortación ideológica y política entre el eje Berlín - Roma, que agrupaba a la Alemania nazi y la Italia fascista; las democracias parlamentarias, representadas por el Reino Unido y Francia, y comunista soviético.
El comité de no intervención.
Aunque se esperaba que las democracias europeas, y especialmente Francia, con un Gobierno del Frente Popular presidido por el socialista León Blum, colaboraran con el Gobierno legítimo de la República, la presión de la derecha francesa y de los conservadores británicos la condujo a la adopción de una política de neutralidad.
En Agosto de 1936, se creó en Londres el Comité de No intervención, al que se adhirieron 27 países, entre ellos Alemania, Italia y Portugal, que se comprometieron a no vender ni permitir el paso de armas ni suministros bélicos con destino a España.
La ayuda del bando sublevado.
Desde los primeros días de la insurrección militar, tanto los sublevados como el Gobierno legítimo de España solicitaron apoyo extranjero urgente. Como respuesta a la petición de los sublevados, Hitler ordenó la ayuda alemana inmediata, que fue constante a lo largo de la contienda, disimulada en muchas ocasiones como envíos comerciales para evitar problemas políticos.

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